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"Quienes alientan fricciones étnicas en
Ecuador juegan con fuego"
Entrevista de Juan Vitta a Carlos
Alberto Montaner
Revista GENTE, Quito, 16 de enero del 2002
El autor cubano que ha escrito acuciosas
obras sobre la política latinoamericana analiza en esta entrevista el panorama
mundial y avizora tiempos difíciles para el país.
Si tuviera que definir a Carlos Alberto
Montaner es una sola palabra diría que es vehemente. Y si me dieran la
posibilidad de hacerlo en dos, agregaría que es convincente.
Mi encuentro con la obra de este
pensador, analista, ensayista y escritor cubano se produjo en el corazón mismo
de Cuba, en La Habana, donde desempeñaba un cargo diplomático y me encontraba
en una verdadera encrucijada. Acababan de producirse dos hechos traumatizantes:
la ocupación de la embajada de Perú y el éxodo de Mariel. Mis simpatías o mis
cercanías con el régimen comenzaban a desdibujarse frente a una realidad que
superaba todas las retóricas oratorias y estaba más allá de toda explicación.
En realidad estaba afrontando una tremenda desilusión cuando a través de un
libro que Montaner escribió hace ya muchos años: "Historia secreta de la
Revolución Cubana", encontré los argumentos que terminaron por sustraerme de
esa utopía que hoy, a estas alturas de su propia historia, convence a muy poca
gente aunque Fidel Castro siga seduciendo a muchos con su recia personalidad.
El análisis frío pero exacto de la
situación cubana de Montaner en ese entonces, se ha repetido a lo largo de
otras de sus obras que tratan sobre los problemas latinoamericanos. Y si bien
no comparto en forma total su pensamiento actual, es valioso señalar que el
suyo es un esfuerzo respetable y útil por redefinir este continente nuestro
tan lleno de perplejidades y contradicciones.
Montaner vivió, sufrió y se decepcionó de
lo mucho de falso y de farsa que tenía y tiene la revolución castrista y se
lanzó al exilio. Con un esfuerzo enorme; una disciplina férrea; una cultura
política envidiable y un gran talento literario se ha hecho un lugar
importante dentro del contexto de las letras castellanas y su nombre es
conocido no sólo por el público de habla hispana. Varias de sus obras han sido
traducidas a otros idiomas y su importancia como conferencista lo lleva una
buena parte del año por diversos y varios países de Europa y América.
Para el lanzamiento de su último libro:
"Las raíces torcidas de América Latina" que fue uno de los actos del reciente
Salón del Libro y la Palabra, realizado en Quito, Montaner visitó el país.
-Desde que leí "Historia Secreta de la
Revolución cubana", hasta ahora con "Las raíces torcidas de América Latina"
pienso que es un analista político bien informado sobre la realidad de estos
países ¿cuál es su análisis de la situación ecuatoriana dentro del contexto de
su última obra?
-Ecuador sufre varias fracturas
simultáneas que lo convierten en uno de los países potencialmente más
inestables de América. En primer lugar, ahí está absolutamente viva la cultura
populista. Mientras se culpa al Estado por todos los males, la mayor parte de
la sociedad espera del Estado la solución a sus problemas. En general se
entiende mal cómo se crea o se malgasta la riqueza. En segundo lugar, el
regionalismo es una amenaza real. Guayaquil y Quito a veces parecen dos países
distintos. Es muy importante crear un marco jurídico firme y razonable antes
que esa división se convierta en ruptura. Y en tercer lugar no hay duda que
las fricciones étnicas se han ido incrementando en los últimos años. Quienes
se dedican a alentar estos conflictos están jugando con fuego.
-Hablando de jugar con fuego ¿cómo
percibe el desarrollo del llamado "Proceso de Paz" que trata de adelantar el
actual gobierno colombiano?
-Creo que Pastrana se equivoca, la
guerrilla comunista está jugando con él. La estrategia es debilitarlo en
falsas negociaciones mientras aumenta su número de efectivos y su poder de
fuego. Es un error pensar que no quieren tomarse el poder. Por delirante que
parezca, sueñan con entrar triunfalmente en Bogotá como ocurrió con Castro en
la Habana y con los norvietnamitas en Saigón. Ni Ecuador, ni Perú, ni ningún
otro país vecino podrá librarse del conflicto. Lo más razonable sería que el
próximo presidente de Colombia invoque el Tratado Interamericano de Asistencia
Recíproca y entre todas las democracias desarrollen un plan para acabar
conjuntamente con ese inmenso peligro y, de paso, liquiden las plantaciones de
coca y amapola.
-Sí, pero mientras el ejército de
liberación nacional, ELN, está reunido con el gobierno de Colombia en La
Habana para encontrar solución política al problema, todo indica que Castro
hace de intermediario entre Pastrana y ELN ¿cuál estima sea la intención de
Castro?
-Para Fidel Castro no hay nada más
importante que la revolución. Cuando su amigo Raúl Alfonsín, que le había
concedido créditos y se enfrentaba con Estados Unidos en el tema del embargo a
la isla, atravesaba por su peor momento, en Cuba adiestraban, armaban y
financiaban a los guerrilleros que en 1988 intentaron tomar el cuartel de "La
Tablada". Pastrana no es el amigo de Castro. Sus amigos son los del ELN. Sin
embargo a Cuba en estos momentos le conviene mostrarse como un Estado
responsable…..no creo que apoye materialmente a la guerrilla pues esta se
financia con el secuestro y el narcotráfico.
-Sobre la región andina, el presidente
Chávez parece radicalizar su revolución ¿no es esta una aventura peligrosa?
-Me temo que Chávez, en efecto, va a
radicalizar el proceso. Fue una estupidez creer que se trataba de un
"revolucionario oral" que nunca pasaría del discurso a los hechos. Al
contrario de lo que mucha gente cree hay que temer y creer en lo que prometen
los "líderes carismáticos". Tanto Hitler como Mussolini advirtieron de todas
las barbaridades que iban a cometer…y las cometieron. La aventura de Chávez es
muy probable que termine violentamente….
-¿Por qué?
-Creo que no es improbable que intente
internacionalizar el conflicto. La tentación de crear un problema con Colombia
será muy grande cuando llegue su momento crítico…para la guerrilla esa puede
ser la gran oportunidad de lanzar una ofensiva. La ofensiva final aprovechando
que el ejército va a estar atado a la guerra contra el vecino.
-¿Se mantendrá quieto el gobierno de
Estados Unidos, mientras en Caracas se instala un régimen inspirado desde la
Habana, y que además no oculta simpatía por la narcoguerrilla colombiana?
-No, no creo que Estados Unidos vaya a
permanecer con los brazos cruzados. Intentará actuar conjuntamente con las
democracias latinoamericanas, pero si no encuentra solidaridad y apoyo
Washington actuará por su cuenta. Acabamos de verlo en el conflicto de
Afganistán. Le pidió su apoyo a Europa y resueltamente tan sólo recibió el de
Inglaterra. Pero eso no lo paralizó. Más aún, descubrió que actuar
"unilateralmente" tiene sus ventajas. En este caso concreto tendría además el
apoyo de la mayoría de los venezolanos pues el rechazo a Chávez alcanza el 75
por ciento y va en aumento.
-¿Cómo observa de situación de Cuba, que
tras el paso del huracán Mitchel ha evidenciado una enorme quiebra económica
en la isla?
- La situación económica es muy mala. El
pronóstico es terrible. Tres veces en el pasado Castro ha salido de sus crisis
creando mareas migratorias rumbo a Estados Unidos, pero si vuelve a intentarlo
estoy casi seguro que los norteamericanos lo van a impedir con la fuerza.
-¿Cómo pueden hacerlo?
-¿Qué cómo?, esta vez no creo que los
internen en la base naval de Guantánamo. Van a desembarcar en Cuba y crearán
una zona en la cual devolver a los balseros. Puede ser en la isla de Pino. En
caso de suceder durante la presidencia de Bush este contaría con todo el apoyo
de casi toda la sociedad para no dejarse imponer de Castro su política
migratoria.
-Hábleme de un tema muy de su entorno, el
neoliberalismo.
-Que no existe. El neoliberalismo no
existe.
- Usted junto con otros pensadores y
ensayistas latinoamericanos como Plino Apuleyo Mendoza y Alvaro Vargas Llosa,
se han convertido en apóstoles de algunas ideas neoliberales. En Argentina, se
dieron las premisas para lograr desarrollo y bienestar: privatizaron servicios
públicos disminuyeron el tamaño del Estado y reorientaron sus funciones pero
no puede decirse que hayan tenido éxito.
-Las medidas que me habla son el
resultado de la experiencia. Son el ajuste para acabar con el desbarajuste.
Son las mismas medidas a las cuales se obligan los países de Europa. Todos los
que se integraron a la "zona euro" lo hicieron así. Privatizaron sus empresas
públicas, equilibraron sus presupuestos y sus economías descansan en las leyes
del mercado y no del proteccionismo. En Argentina no hicieron casi nada de
esto. Irresponsablemente multiplicaron el gasto público y aumentaron la
burocracia por puro clientelismo político y esto lo hicieron a nivel nacional
y regional. ¿Qué tiene que ver toda esta política imprudente con las teorías
de los liberales?. De América Latina el país que mejor ha entendido cómo se
genera la riqueza y como no se arruina las sociedades es Chile. Allí sí hay
una política de gasto público razonable muy por el estilo de la que aplican en
las veinte naciones más desarrolladas del planeta. Por eso los chilenos tienen
el ingreso per capita más alto del subcontinente y han disminuido el número de
pobres de un 42 por ciento a menos de un 20 por ciento. Es a Chile donde hay
que mirar para ver si funcionan o no las teorías liberales.
-En Ecuador hay enorme oposición a la
privatización del sector público.
-Es que el Estado ecuatoriano falló
cuando fue incapaz de crear un marco jurídico que hiciera imposible el fraude
a la población, pero esa verdad no invalida a la otra: sería una locura
continuar entregándole recursos a un Estado que se caracteriza por su
ineficiencia y por la corrupción desde hace muchas décadas aunque también es
verdad que existen excepciones admirables. Siempre recuerdo como un buen
ejemplo la honradez de personas como Blasco Peñaherrera quien fue
vicepresidente de la República.
-¿Cómo ve el problema del Cercano Oriente
en Europa?
-Pues naturalmente con gran preocupación
pero es muy poco lo que puede hacerse mientras no se acepte de una manera
clara la existencia del Estado de Israel. La clase dirigente israelita está de
acuerdo con la creación de un Estado Palestino que actúe responsablemente. Fue
un error enorme de Arafat no aceptar las ofertas de Barak pues con su actitud
le abrió la puerta a Sharon.
-¿Cree que sin un Estado palestino tiene
arreglo el problema actual?
-Los países árabes han tenido una
política muy ambigua con los palestinos. Ellos mismos han sido los autores de
las peores atrocidades contra esa nación. Dicho esto, de todos modos creo que
hay más posibilidades de calmar las pasiones si existiera un Estado
palestino…pero al mismo tiempo hay que desarmar a los que pretenden destruir
Israel.
-¿Qué libro prepara por estos días?
-Un estudio sobre las raíces culturales
de América Latina y espero terminarlo en pocos meses.
-¿Cómo va el movimiento político que
dirige desde el exilio, cree que tiene alguna posibilidad de éxito ante la
aparente inmortalidad de Castro?
-En 1990 creé la Unión Liberal Cubana con
el propósito de fomentar en Cuba una transición pacífica hacia la democracia y
la economía de mercado. Aparentemente hasta que Castro muera no podrá comenzar
el proceso. Creo que podremos contribuir al fin de la crisis cubana de una
manera constructiva.
-¿Aspiraría a la presidencia de la
República de Cuba, si es que alguna vez muere Fidel?
-Me gustaría algo mucho más que ser
presidente, contribuir a crear las instituciones que hagan posible tener una
democracia duradera y un país próspero. |