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La columna semanal de
Carlos Alberto Montaner

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“Se estima que su columna sindicada es leída por seis millones de personas. Sus opiniones hacen que tiemblen políticos en España y América Latina ... Mantendrá su posición como uno de los más respetados periodistas de la región”.
‘The Powerful 100’, Poder, marzo de 2003.

“His syndicated column is read by an estimated 6 million readers. His opinions make politician in Spain and Latin America tremble … He will maintain his position as one of the region’s most respected journalist”.
‘The Powerful 100’, Poder, March 2003.


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Entrevista a Carlos Alberto Montaner

Carlos Espinosa Domínguez, Miami
Cubaencuentro

'Me gusta prestar los libros que me han producido placer'

Con más de cuarenta obras en su haber, el autor de 'Perromundo' refiere su preferencia por los libros de bolsillo y su hábito de no volver a los títulos ya leídos.

¿Cuántos libros tiene tu biblioteca?

Hasta hace tres años tenía unos 15.000 volúmenes. Pero cuando dejé mi oficina de la calle Santa Clara tuve que regalar la mitad. Elegí un par de buenas bibliotecas públicas para hacer la donación. De los casi ocho mil que quedaron en mi poder, unos cinco mil, junto a veinte cajas de papeles, fueron luego a parar a un depósito. Mi fantasía consiste en creer que algún día podré rescatar esos libros y organizar las cartas y documentos. Seguramente eso no ocurrirá nunca.

¿Cómo los tienes organizados: por autor, por tema o indiscriminadamente?

"Organizados" es una palabra muy generosa. El caos está segmentado en temas: "Cuba", "América Latina", "ficción", "pensamiento universal", "historia", "economía", "consulta", etcétera. Sin embargo, suelo saber dónde se encuentran.

¿Qué criterio sigues para comprar libros: un criterio racional o te dejas llevar por el impulso?

Generalmente voy a comprar un libro y acabo adquiriendo varios. A veces entro en las librerías con el ánimo de curiosear y la decisión inquebrantable de no comprar nada, pero acabo cediendo. Me pasó hoy mismo con una antología de ensayos reunidos por Juan José Laborda sobre las tensiones nacionalistas en España: España: ¿cabemos todos?

¿Qué haces para controlar la superpoblación, la cantidad excesiva de volúmenes?

Como te conté, he tenido que regalar miles de libros. A veces los obsequio a los amigos porque me gustan mucho y luego procedo nuevamente a comprarlos. Ya he vuelto al punto en que no tengo donde guardarlos. Espero con una enorme ansiedad que se perfeccionen los lectores electrónicos para poder leer cómodamente en una pantalla que tenga la textura visual del papel impreso. Sueño con poder comprar los 124 volúmenes de la obra de Balzac en un chip del tamaño de una tarjeta de crédito que se inserte en la ranura lateral de un "libro" electrónico.

¿Cuál es el ejemplar más valioso de tu biblioteca?

En una época compraba libros cubanos antiguos, pero con la edad he ido perdiendo esa afición. Supongo que los cinco tomos de Mi mando en Cuba de Weyler tienen algún valor. También la descripción de Pezuela. Hace poco me regalaron una primera edición de la poesía de Plácido. Pero el libro más curioso que he tenido es un cuaderno manuscrito con la transcripción de todos los telegramas y cables cifrados que llegaron a la embajada de Cuba en Madrid a principios de los años sesenta. Lógicamente, es un ejemplar único. Lo compré en una librería "de viejo" por dos dólares. Algún desertor o un sirviente debe habérselo robado y luego lo vendió por unos céntimos. Se lo regalé a una universidad norteamericana especializada en Cuba.

¿Hay libros de los que tienes más de una edición?

Por supuesto. A veces prefiero leerlos en formato de bolsillo y vuelvo a comprarlos. No sé por qué tengo varias ediciones de las Memorias de Adriano. De El amor en los tiempos del cólera debo tener tres o cuatro ediciones distintas.

¿Cuál es el libro que más veces has releído?

No me gusta releer ni siquiera mis propios libros. Mejor dicho: especialmente mis propios libros. Es tanto lo que hay que leer, y es tan poco el tiempo disponible, que cuando regreso a un volumen que ya había leído siempre tengo la sensación de estar desperdiciando una oportunidad.

¿Tienes un lugar específico para los libros escritos por ti, eso que pudiéramos llamar tu egoteca?

Trato de agruparlos en una estantería, e intento conservar todas las ediciones de los que han sido reproducidos varias veces o han sido traducidos a otros idiomas, pero no lo consigo. O se me pierden, o los regalo. Ahora estoy loco tratando de encontrar la edición italiana de Fidel Castro y la revolución cubana.

¿Acostumbras prestar libros a tus amigos?

Me gusta prestar los libros que me han producido placer. De Notas de cocina de Leonardo da Vinci he regalado una buena docena. Ni siquiera se sabe si lo escribió él o si es una fabricación apócrifa, pero es delicioso. De Del buen salvaje al buen revolucionario debo haber regalado veinte o treinta. Últimamente he prestado Íntimo color, un bellísimo poemario de Laura Ymayo Tartakoff, precisamente por eso: es tan bueno que debe divulgarse profusamente.

¿Devuelves los libros que te prestan?

Casi siempre. Cuando no los devuelvo es por algún despiste. Odio quedarme con lo que no es mío. Tengo una conciencia calvinista para estas cosas.

¿Tienes un lugar fijo para leer?

Varios: una butaca reclinable en la sala, otra en el despacho, acostado en la cama.

¿Sueles subrayar y anotar los libros que lees?

Sí, los de historia y pensamiento. Casi nunca la ficción. Jamás la poesía.

¿Eres monógamo para leer o lees más de un libro a la vez?

Generalmente tengo media docena de libros en proceso de lectura. A veces los termino en tres días y a veces en tres años. Con frecuencia los abandono de forma permanente si dejan de interesarme. Mi carácter desordenado se manifiesta, lógicamente, en el desorden en la lectura. Además, suelo concederles 50 páginas de gracia a todos los libros, pero no muchas más. Al primer tomo de las memorias de García Márquez, porque es un autor que me gusta mucho, le otorgué cien páginas, pero tiré la toalla antes de llegar a esa meta. García Márquez es un prosista de enorme talento, pero su deseo de rescatar todos los detalles de su biografía, por banales que fueran, destruye el interés del relato. No compraré, creo, los otros dos tomos con que amenaza.

Por último, si alguien quisiera iniciarse en la lectura y te pidiese ayuda, ¿qué diez libros le recomendarías?

Depende de la edad. Si es un adolescente le recomendaría libros de aventuras realistas, jamás los clásicos. Obligar a un muchacho a leer El Quijote es la forma más eficaz de alejarlo para siempre de la literatura. Si es un adulto con cierta formación, más que obras, le recomendaría autores: entre los españoles, Valle Inclán, Ortega, Miguel Hernández, León Felipe. Entre los latinoamericanos: Darío, Borges, Vargas Llosa, García Márquez, Vallejo, Octavio Paz. Y si se permite agregar un colofón netamente cubano, Martí, Varona, Carpentier, Baquero y la inmensa obra histórica de Leví Marrero, el mayor de nuestros intelectuales. El que realizó la mayor hazaña intelectual de la Isla con Cuba: economía y sociedad.

Marzo 24, 2003

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