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La columna semanal de
Carlos Alberto Montaner

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“Se estima que su columna sindicada es leída por seis millones de personas. Sus opiniones hacen que tiemblen políticos en España y América Latina ... Mantendrá su posición como uno de los más respetados periodistas de la región”.
‘The Powerful 100’, Poder, marzo de 2003.

“His syndicated column is read by an estimated 6 million readers. His opinions make politician in Spain and Latin America tremble … He will maintain his position as one of the region’s most respected journalist”.
‘The Powerful 100’, Poder, March 2003.


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El paredón en Cuba y en España

Carlos Alberto Montaner

Fidel Castro ha fusilado a tres personas acusadas del frustrado secuestro sin víctimas de una vieja nave de cabotaje destinada a cruzar la bahía de La Habana. Digo bien: Fidel Castro es el responsable directo. Es él quien en Cuba se reserva el derecho de vida o muerte sobre los cubanos. Es él, el Comandante, el que mata o perdona porque ese extraordinario poder de quitar o tolerar la vida es el mayor de sus atributos como dictador supremo.

¿Por qué Castro ha vuelto a asesinar tras unos cuantos años de tregua? Porque se siente inseguro. Por lo mismo que en los últimos días condenó a larguísimas penas a casi ochenta demócratas que pacíficamente intentaban revitalizar a la sociedad civil organizándose al margen del Estado. Porque sabe que en su propio entorno crece la inconformidad con sus disparates y arbitrariedades. Porque no ignora que la sociedad, de mil formas diversas, rechaza el sistema comunista, sus abusos, y la infinita miseria impuesta al pueblo, y necesita intimidar a la población.

Obviamente, estos nuevos crímenes tendrán un alto costo para la dictadura. Van a protestar parlamentos, partidos políticos, personalidades destacadas, medios de comunicación, y todo aquel que no pueda evitar establecer un juicio moral sobre lo que acontece en Cuba. Las ayudas oficiales se van a secar. Los inversionistas que estudiaban «posicionarse» en la Isla van a cancelar sus compromisos. Los socios comerciales de la dictadura van a tragar en seco: no es nada cómodo estar vinculados a un gobierno que en 48 horas juzga y asesina a tres personas y condena a otra media docena a cadena perpetua. Es muy probable que Cuba sea discretamente invitada a marcharse de las Cumbres Iberoamericanas, y es casi seguro que no tendrá acceso a los beneficios del Acuerdo de Cotonou. Eso significa una pérdida de 250 millones de euros a lo largo de cinco años, aunque ya Fidel Castro declaró que es «demasiado fastidio para tan poca plata». Prefiere fusilar.

En el plano político español todo esto va a tener graves consecuencias, especialmente dentro del PSOE, que ha asumido una posición ambigua, totalmente indigna de un partido que, a propósito de la Guerra de Iraq, lleva varias semanas ensayando un discurso moral de altos vuelos. No hay coherencia. Un senador socialista como Juan José Laborda y todos sus compañeros en la «Cámara Alta» asumen posiciones tajantes y sin ambages frente a la dictadura, respaldando una moción presentada por el senador de CiU Jordi Xucla, pero, mientras tanto, en Estrasburgo, el inefable eurodiputado Miguel Ángel Martínez rompe con la disciplina de su partido y vota contra la condena a la tiranía cubana, alineándose junto a los comunistas y a la ETA. «¿Cuándo van a echar a este fascista de nuestras filas?», se le oyó decir, avergonzado, a un joven socialista madrileño.

El problema es que Martínez no está sólo en sus devociones totalitarias y en su tolerante aceptación de los paredones y las cárceles que sufren los cubanos. El parlamento regional andaluz también se negó a discutir una moción de censura a los atropellos de Castro presentada por el Partido Popular. Episodio del que  algunos ya deducen una triste conclusión: los socialistas españoles sólo van a condenar la dictadura cubana en las instituciones en las que no puedan evitarlo, pero jamás van a tomar la iniciativa. Yo no lo creo. Sigo pensando que Zapatero uno de estos días purga a los castristas de la cúpula del PSOE. El problema es qué va a hacer con Jesús Caldera. Zapatero no ignora que en La Habana, a voz en cuello, hace apenas dos años, frente a 11 parlamentarios españoles, su portavoz le espetó al entonces diputado Guillermo Gortázar una frase tremenda: «yo estoy más cerca de Fidel Castro que de ti». A Caldera también le fascinaba el paredón del Comandante.

Abril 13, 2003

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