“Será peor
que en Venezuela”
Entrevista a Carlos Alberto Montaner
Lafitte Fernández
El Diario de Hoy
El Salvador, febrero 10, 2004
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Perfil
A sus 60 años, Carlos Alberto Montaner es un timonel del
pensamiento moderno. Siempre lleva consigo la gran templanza del
intelectual que mira la política como una ética de la
responsabilidad. El autor de “Las raíces torcidas de América
Latina” y 40 libros más otra virtud: la coherencia de sus ideas.
Éstas las expone utilizando la inteligencia como su mejor
recurso para penetrar la realidad. Montaner, quien, además, es
colaborador permanente de la revista “Vértice”, está preocupado
por el futuro de El Salvador. El escritor y periodista cubano es
durísimo con la izquierda de este país. Cree que antes de pedir
un voto a los salvadoreños, la izquierda salvadoreña debe hacer
un juicio ético. También menciona, en esta entrevista, un juicio
sobre el futuro de El Salvador: “Si el FMLN gana las elecciones,
a ustedes les irá peor que Venezuela porque no tienen petróleo”.
Foto
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Pregunta:
Parece que algunos países de América
no aprendieron las lecciones que deja la historia. ¿Por qué cree que en
algunas naciones persisten las tentaciones de adoptar proyectos de izquierda?
Respuesta: Creo que hay una serie de ideas que se
quedaron enquistadas en nuestra historia política.
No han podido ser erradicadas de la memoria política de la
gente. Sobre esto hay una expresión que me gusta mucho: ideas zombies.
Murieron pero continúan deambulando como si estuvieran
vivas.
P: ¿Cuáles?
R: La idea de que el Estado debe ser el motor de la
economía, la idea de que el Estado sea el motor de la repartición de la
riqueza. La idea de que hay poderes y países que son responsables de nuestros
fracasos. Todo eso ha conformado una manera de entender nuestros problemas y
exportar responsabilidades. Se dice, por ejemplo, que la globalización es
responsable de nuestros problemas.
P: Otros también insisten en no mirar las buenas
experiencias...
R: Sí, hay una extrañísima voluntad de no querer ver los
experimentos que han funcionado. No ven que España se convirtió en uno de los
países más prósperos del mundo y entró en el club de los países ricos como
consecuencia de la apertura de la vinculación con el mundo desarrollado, como
efecto del control del gasto público y como consecuencia de alejar el Estado,
totalmente, del aparato productivo.
P: España era, todavía hace 10 años, sujeto a donaciones
de países ricos.
R: Exacto. Hace 40 años era más pobre que Venezuela o que
Argentina. Antes se emigraba de España a América. Ahora emigramos de América
hacia España. Nos negamos, por ejemplo, a ver el caso chileno, donde se pasó
de tener 200 empresas exportadoras a 2,500 firmas exportadoras. No se quiere
ver que ahí, produciendo riqueza, se bajó, dramáticamente, la pobreza.
P: Pareciera que siempre andamos buscando rutas
equivocadas.
R: Buscamos una excusa para justificar errores, para volver
a políticas populistas, inflacionistas, empobrecedoras. Es la tragedia de las
ideas zombies.
P: La izquierda, sin embargo, se empeña en eso...
R: Creo que eso es también consecuencia de la estrategia de
comunicación de la izquierda, especialmente la izquierda antimercado,
antinorteamericana que ha perdido su rumbo pero que tiene una enorme eficacia
en la descalificación de las propuestas de los demócratas y de quienes creen
en la economía de mercado.
P: ¿Es el caso de El Salvador?
R: Eso explica, por ejemplo, una situación tan asombrosa
como las elecciones de El Salvador donde existe un riesgo de que lleguen al
poder unas personas que postulan logros de resolver los conflictos de América
Latina pero que han fracasado a lo largo del siglo XX pero que no han
rectificado sus puntos de vista. Uno puede entender que hay personas que hace
20 o 30 años habían suscrito la teoría de la dependencia y suponían que el
destino de nuestros pueblos estaba siendo retorcido por la voluntad del
imperialismo. Pero todo eso era falso. Vea cómo nadie le impidió a Irlanda, o
a España, o a los países asiáticos, que pudieran despegar. Nadie impidió que
se forjaran como sociedades industrializadas o que participaran en la sociedad
del conocimiento. Nadie impidió que tuviesen un desarrollo intelectual y del
aparato productivo realmente extraordinario. Lo asombroso es que los
salvadoreños se jueguen su destino y su paz, tan difícilmente ganada, y que
piensen que no tiene consecuencias llevar al poder a grupos políticos que
nunca han hecho una verdadera rectificación de las ideas que tuvieron hace
unos cuantos años.
P: ¿No existe en todo eso lo que dice Sartori: para las
izquierdas es un muy fácil vender ideas de justicia social que jamás se
cumplirán y que ni siquiera entienden cómo acercarse a ellas?
R: Sí, es una suerte de culto religioso que no está basado
en lo que hay que hacer sino en las cosas que están mal. Todos nuestros países
tienen problemas pero, parte del problema, es que la denuncia de esos males no
va acompañada, en el caso de izquierda, de una propuesta sobre cómo salir de
de las dificultades. Lo único que quieren es la ratificación de los viejos
procedimientos que han llevado a otros países al desastre.
P: Buena parte de ese problema que planteas es que la
izquierda nunca ha logrado producir lo único que saca a las naciones de la
pobreza: riqueza. Nunca han podido crearla con libertad, como Venezuela, o sin
libertad, como en Cuba.
R: En todas partes no tienen idea de cómo se crea la
riqueza. Cuando la tienen por herencia, o logran crearla, es porque se apartan
de los postulados de la izquierda. Es el caso de algunos partidos de la
familia del socialismo democrático, o socialismo vegetariano, como los
laboristas ingleses. Ellos son exitosos en la medida en que se alejan del
viejo dogmatismo socialista del señor Tony Blair. Yo no tengo problemas en que
Tony Blair gobierne un país. Tampoco tengo problemas con el hecho de que
Ricardo Lagos gobierne 40 años. Esa es la izquierda que aprendió la lección y
se alejó de los dogmas.
P: ¿Se alejaron del magnánimo papel del Estado?
R: Claro. Se alejaron de las supersticiones de que la
función del Estado es repartir riqueza creada, que se debe dirigir la
economía, que el Estado debe convertirse en empresario.
P: ¿Qué cree que pasaría en El Salvador si llega a
gobernar la izquierda?
R: Sería una catástrofe mayor que la de Venezuela. Sería la
misma catástrofe aunque sin petróleo. Por eso sería peor. Entonces veríamos, y
además lo ha propuesto el señor Handal, una vuelta a la moneda nacional. Eso
sería un empobrecimiento súbito. Se dispararía un proceso inflacionario que
nadie podría controlar.
P: Agréguele a eso que los hombres más cercanos a Handal
son de hechura castrista. Por lo menos así se comenta.
R: No han aprendido nada y no han olvidado nada. Es decir,
tienen en la cabeza las mismas ideas equivocadas de hace 50 años cuando entró
el partido comunista. Ni siquiera han tenido la capacidad moral de hacer un
juicio sobre los errores del comunismo. Jamás he leído una línea del señor
Handal avergonzándose de haber sido cómplice de un modelo político responsable
de 100 millones de muertos a lo largo del siglo XX. Nunca he visto a ese señor
horrorizado por lo que sucedió en la Unión Soviética, por lo que ocurrió en
Rumania. Tras de eso, a sus 74 años sigue siendo admirador de un dictador
fracasado como Fidel. Eso es patético.
P: Alguna vez Handal me dijo que él no cree, como lo
hizo Joaquín Villalobos, en el fin de la historia. Quizá piense en que la
historia es pendular.
R: Lo que estamos viendo es una gran confusión. Creo que
cualquier intento como el que él haría en el poder, y la prueba es lo que dice
de la moneda, destruiría la base productiva de El Salvador. Entonces veremos
una horrible tragedia. No veríamos el éxodo de las personas más pobres.
Veríamos el éxodo de los profesionales y la destrucción de la riqueza que se
ha creado en El Salvador.
P: Pienso que, además, se rompería la geopolítica
centroamericana y las visiones conjuntas que la región trata de construir para
encarar el futuro.
R: Y no sólo eso. Provocarán un enfrentamiento con los
Estados Unidos. Personas que se alegraron y brindaron por lo que ocurrió el 11
de septiembre en Nueva York únicamente marchan hacia un enfrentamiento contra
Estados Unidos. En el caso de El Salvador, eso es muy grave porque una parte
sustancial de la gente vive en este país. Ellos son maestros de los errores.
Una de las posibilidades que tiene ese país para dejar de ser pobre es,
precisamente, acercarse a Estados Unidos, explotar, al máximo, los vínculos
con ese país. Beneficiarse de la proximidad geográfica y de los lazos
históricos y económicos.
P: ¿Hasta donde puede llegar ese error?
R: ¿Qué sentido tiene formar parte, como seguramente lo
haría Handal, junto con Chávez y Fidel Castro, o cualquier otro loco, en una
lucha contra Estados Unidos? Eso sólo traería un profundísimo dolor para los
salvadoreños. Los conflictos no tendrán solución. Van a devolver la historia
donde estaba hace 20 años. Se producirán conflictos con el Ejército, con la
sociedad, con la caída de todo el aparto productivo.
P: ¿Cree que Handal debe entrar en un juicio ético?
R: Ellos no han hecho nada por revisar sus errores. No creo
que se haya arrepentido de los secuestros, o de los asesinatos. Creo que está
muy bien denunciar los asesinatos y secuestros de la derecha. Pero, junto con
eso, habría sido muy importante el reconocimiento de las barbaridades, de las
monstruosidades que cometieron quienes apoyan a Handal porque la verdad es que
ellos aceptaron la democracia- y esa es la verdad histórica- cuando la Unión
Soviética les quitó la ayuda y se sintieron derrotados. Ellos no quieren
aceptar la democracia. Siguen soñando en la utopía socialista y no son capaces
de admitir que fueron, realmente, unos criminales.
P: ¿Cree, entonces, que ellos pretenden tomar las
virtudes de la democracia para penetrarla con un caballo de Troya y
destruirla, desde adentro?
R: Harían algo parecido a Chávez. Usarían los
procedimientos democráticos para crear la mayor cantidad de dictadura social.
No se trata de gente que fue comunista y dejó de serlo, como hay muchísima
gente, por ejemplo en Europa, donde hicieron un mea culpa. El problema es que,
en El Salvador, yo no he escuchado que alguien diga: “Nosotros nos equivocamos
y fuimos cómplices de algo terrible.
P: ¿Qué piensa de un partido, como el FMLN, que se
define como una agrupación socialista y revolucionaria en pleno siglo XXI?
R: Eso es absolutamente descalificador. Es como si alguien
intentara reivindicar a Adolfo Hitler o a Benito Mussolini. Cuando un hombre
como Schafik Handal ve a Fidel Castro como una persona respetable o patriarca
de un modelo respetable, cuando se reivindica a un hombre que no ha dejado de
fusilar tras 45 años de estar en el poder, no tengo dudas de que estamos ante
un hombre que ha tenido que aceptar la democracia salvadoreña porque no pudo
destruir las instituciones políticas salvadoreñas. No se trata de un hombre
que se ha convertido en un demócrata.