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La columna semanal de
Carlos Alberto Montaner

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“Se estima que su columna sindicada es leída por seis millones de personas. Sus opiniones hacen que tiemblen políticos en España y América Latina ... Mantendrá su posición como uno de los más respetados periodistas de la región”.
‘The Powerful 100’, Poder, marzo de 2003.

“His syndicated column is read by an estimated 6 million readers. His opinions make politician in Spain and Latin America tremble … He will maintain his position as one of the region’s most respected journalist”.
‘The Powerful 100’, Poder, March 2003.


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“Será peor que en Venezuela”
Entrevista a Carlos Alberto Montaner

Lafitte Fernández
El Diario de Hoy
El Salvador, febrero 10, 2004

Perfil
A sus 60 años, Carlos Alberto Montaner es un timonel del pensamiento moderno. Siempre lleva consigo la gran templanza del intelectual que mira la política como una ética de la responsabilidad. El autor de “Las raíces torcidas de América Latina” y 40 libros más otra virtud: la coherencia de sus ideas. Éstas las expone utilizando la inteligencia como su mejor recurso para penetrar la realidad. Montaner, quien, además, es colaborador permanente de la revista “Vértice”, está preocupado por el futuro de El Salvador. El escritor y periodista cubano es durísimo con la izquierda de este país. Cree que antes de pedir un voto a los salvadoreños, la izquierda salvadoreña debe hacer un juicio ético. También menciona, en esta entrevista, un juicio sobre el futuro de El Salvador: “Si el FMLN gana las elecciones, a ustedes les irá peor que Venezuela porque no tienen petróleo”.
Foto EDH

Pregunta: Parece que algunos países de América no aprendieron las lecciones que deja la historia. ¿Por qué cree que en algunas naciones persisten las tentaciones de adoptar proyectos de izquierda?

Respuesta: Creo que hay una serie de ideas que se quedaron enquistadas en nuestra historia política.

No han podido ser erradicadas de la memoria política de la gente. Sobre esto hay una expresión que me gusta mucho: ideas zombies.

Murieron pero continúan deambulando como si estuvieran vivas.

P: ¿Cuáles?

R: La idea de que el Estado debe ser el motor de la economía, la idea de que el Estado sea el motor de la repartición de la riqueza. La idea de que hay poderes y países que son responsables de nuestros fracasos. Todo eso ha conformado una manera de entender nuestros problemas y exportar responsabilidades. Se dice, por ejemplo, que la globalización es responsable de nuestros problemas.

P: Otros también insisten en no mirar las buenas experiencias...

R: Sí, hay una extrañísima voluntad de no querer ver los experimentos que han funcionado. No ven que España se convirtió en uno de los países más prósperos del mundo y entró en el club de los países ricos como consecuencia de la apertura de la vinculación con el mundo desarrollado, como efecto del control del gasto público y como consecuencia de alejar el Estado, totalmente, del aparato productivo.

P: España era, todavía hace 10 años, sujeto a donaciones de países ricos.

R: Exacto. Hace 40 años era más pobre que Venezuela o que Argentina. Antes se emigraba de España a América. Ahora emigramos de América hacia España. Nos negamos, por ejemplo, a ver el caso chileno, donde se pasó de tener 200 empresas exportadoras a 2,500 firmas exportadoras. No se quiere ver que ahí, produciendo riqueza, se bajó, dramáticamente, la pobreza.

P: Pareciera que siempre andamos buscando rutas equivocadas.

R: Buscamos una excusa para justificar errores, para volver a políticas populistas, inflacionistas, empobrecedoras. Es la tragedia de las ideas zombies.

P: La izquierda, sin embargo, se empeña en eso...

R: Creo que eso es también consecuencia de la estrategia de comunicación de la izquierda, especialmente la izquierda antimercado, antinorteamericana que ha perdido su rumbo pero que tiene una enorme eficacia en la descalificación de las propuestas de los demócratas y de quienes creen en la economía de mercado.

P: ¿Es el caso de El Salvador?

R: Eso explica, por ejemplo, una situación tan asombrosa como las elecciones de El Salvador donde existe un riesgo de que lleguen al poder unas personas que postulan logros de resolver los conflictos de América Latina pero que han fracasado a lo largo del siglo XX pero que no han rectificado sus puntos de vista. Uno puede entender que hay personas que hace 20 o 30 años habían suscrito la teoría de la dependencia y suponían que el destino de nuestros pueblos estaba siendo retorcido por la voluntad del imperialismo. Pero todo eso era falso. Vea cómo nadie le impidió a Irlanda, o a España, o a los países asiáticos, que pudieran despegar. Nadie impidió que se forjaran como sociedades industrializadas o que participaran en la sociedad del conocimiento. Nadie impidió que tuviesen un desarrollo intelectual y del aparato productivo realmente extraordinario. Lo asombroso es que los salvadoreños se jueguen su destino y su paz, tan difícilmente ganada, y que piensen que no tiene consecuencias llevar al poder a grupos políticos que nunca han hecho una verdadera rectificación de las ideas que tuvieron hace unos cuantos años.

P: ¿No existe en todo eso lo que dice Sartori: para las izquierdas es un muy fácil vender ideas de justicia social que jamás se cumplirán y que ni siquiera entienden cómo acercarse a ellas?

R: Sí, es una suerte de culto religioso que no está basado en lo que hay que hacer sino en las cosas que están mal. Todos nuestros países tienen problemas pero, parte del problema, es que la denuncia de esos males no va acompañada, en el caso de izquierda, de una propuesta sobre cómo salir de de las dificultades. Lo único que quieren es la ratificación de los viejos procedimientos que han llevado a otros países al desastre.

P: Buena parte de ese problema que planteas es que la izquierda nunca ha logrado producir lo único que saca a las naciones de la pobreza: riqueza. Nunca han podido crearla con libertad, como Venezuela, o sin libertad, como en Cuba.

R: En todas partes no tienen idea de cómo se crea la riqueza. Cuando la tienen por herencia, o logran crearla, es porque se apartan de los postulados de la izquierda. Es el caso de algunos partidos de la familia del socialismo democrático, o socialismo vegetariano, como los laboristas ingleses. Ellos son exitosos en la medida en que se alejan del viejo dogmatismo socialista del señor Tony Blair. Yo no tengo problemas en que Tony Blair gobierne un país. Tampoco tengo problemas con el hecho de que Ricardo Lagos gobierne 40 años. Esa es la izquierda que aprendió la lección y se alejó de los dogmas.

P: ¿Se alejaron del magnánimo papel del Estado?

R: Claro. Se alejaron de las supersticiones de que la función del Estado es repartir riqueza creada, que se debe dirigir la economía, que el Estado debe convertirse en empresario.

P: ¿Qué cree que pasaría en El Salvador si llega a gobernar la izquierda?

R: Sería una catástrofe mayor que la de Venezuela. Sería la misma catástrofe aunque sin petróleo. Por eso sería peor. Entonces veríamos, y además lo ha propuesto el señor Handal, una vuelta a la moneda nacional. Eso sería un empobrecimiento súbito. Se dispararía un proceso inflacionario que nadie podría controlar.

P: Agréguele a eso que los hombres más cercanos a Handal son de hechura castrista. Por lo menos así se comenta.

R: No han aprendido nada y no han olvidado nada. Es decir, tienen en la cabeza las mismas ideas equivocadas de hace 50 años cuando entró el partido comunista. Ni siquiera han tenido la capacidad moral de hacer un juicio sobre los errores del comunismo. Jamás he leído una línea del señor Handal avergonzándose de haber sido cómplice de un modelo político responsable de 100 millones de muertos a lo largo del siglo XX. Nunca he visto a ese señor horrorizado por lo que sucedió en la Unión Soviética, por lo que ocurrió en Rumania. Tras de eso, a sus 74 años sigue siendo admirador de un dictador fracasado como Fidel. Eso es patético.

P: Alguna vez Handal me dijo que él no cree, como lo hizo Joaquín Villalobos, en el fin de la historia. Quizá piense en que la historia es pendular.

R: Lo que estamos viendo es una gran confusión. Creo que cualquier intento como el que él haría en el poder, y la prueba es lo que dice de la moneda, destruiría la base productiva de El Salvador. Entonces veremos una horrible tragedia. No veríamos el éxodo de las personas más pobres. Veríamos el éxodo de los profesionales y la destrucción de la riqueza que se ha creado en El Salvador.

P: Pienso que, además, se rompería la geopolítica centroamericana y las visiones conjuntas que la región trata de construir para encarar el futuro.

R: Y no sólo eso. Provocarán un enfrentamiento con los Estados Unidos. Personas que se alegraron y brindaron por lo que ocurrió el 11 de septiembre en Nueva York únicamente marchan hacia un enfrentamiento contra Estados Unidos. En el caso de El Salvador, eso es muy grave porque una parte sustancial de la gente vive en este país. Ellos son maestros de los errores. Una de las posibilidades que tiene ese país para dejar de ser pobre es, precisamente, acercarse a Estados Unidos, explotar, al máximo, los vínculos con ese país. Beneficiarse de la proximidad geográfica y de los lazos históricos y económicos.

P: ¿Hasta donde puede llegar ese error?

R: ¿Qué sentido tiene formar parte, como seguramente lo haría Handal, junto con Chávez y Fidel Castro, o cualquier otro loco, en una lucha contra Estados Unidos? Eso sólo traería un profundísimo dolor para los salvadoreños. Los conflictos no tendrán solución. Van a devolver la historia donde estaba hace 20 años. Se producirán conflictos con el Ejército, con la sociedad, con la caída de todo el aparto productivo.

P: ¿Cree que Handal debe entrar en un juicio ético?

R: Ellos no han hecho nada por revisar sus errores. No creo que se haya arrepentido de los secuestros, o de los asesinatos. Creo que está muy bien denunciar los asesinatos y secuestros de la derecha. Pero, junto con eso, habría sido muy importante el reconocimiento de las barbaridades, de las monstruosidades que cometieron quienes apoyan a Handal porque la verdad es que ellos aceptaron la democracia- y esa es la verdad histórica- cuando la Unión Soviética les quitó la ayuda y se sintieron derrotados. Ellos no quieren aceptar la democracia. Siguen soñando en la utopía socialista y no son capaces de admitir que fueron, realmente, unos criminales.

P: ¿Cree, entonces, que ellos pretenden tomar las virtudes de la democracia para penetrarla con un caballo de Troya y destruirla, desde adentro?

R: Harían algo parecido a Chávez. Usarían los procedimientos democráticos para crear la mayor cantidad de dictadura social. No se trata de gente que fue comunista y dejó de serlo, como hay muchísima gente, por ejemplo en Europa, donde hicieron un mea culpa. El problema es que, en El Salvador, yo no he escuchado que alguien diga: “Nosotros nos equivocamos y fuimos cómplices de algo terrible.

P: ¿Qué piensa de un partido, como el FMLN, que se define como una agrupación socialista y revolucionaria en pleno siglo XXI?

R: Eso es absolutamente descalificador. Es como si alguien intentara reivindicar a Adolfo Hitler o a Benito Mussolini. Cuando un hombre como Schafik Handal ve a Fidel Castro como una persona respetable o patriarca de un modelo respetable, cuando se reivindica a un hombre que no ha dejado de fusilar tras 45 años de estar en el poder, no tengo dudas de que estamos ante un hombre que ha tenido que aceptar la democracia salvadoreña porque no pudo destruir las instituciones políticas salvadoreñas. No se trata de un hombre que se ha convertido en un demócrata.

Enero 10, 2004

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