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La columna semanal de
Carlos Alberto Montaner

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“Se estima que su columna sindicada es leída por seis millones de personas. Sus opiniones hacen que tiemblen políticos en España y América Latina ... Mantendrá su posición como uno de los más respetados periodistas de la región”.
‘The Powerful 100’, Poder, marzo de 2003.

“His syndicated column is read by an estimated 6 million readers. His opinions make politician in Spain and Latin America tremble … He will maintain his position as one of the region’s most respected journalist”.
‘The Powerful 100’, Poder, March 2003.


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Chávez entre los votos y las balas

Carlos Alberto Montaner

Finalmente Chávez tuvo que aceptar su derrota. ¿Por qué? Por tres razones: porque es evidente que tiene en contra al 70 por ciento de la opinión pública y toda la prensa da testimonio diario de ese rechazo intenso y visceral; porque el peso y la firmeza de Jimmy Carter y de César Gaviria y la OEA lo hubieran deslegitimado totalmente si intenta otra maniobra fraudulenta como la empleada hace unos meses para invalidar injustamente cientos de miles de firmas; y, lo más importante, porque no tuvo suficiente respaldo militar para llevar a cabo otra aventura golpista.

Este último factor fue el decisivo. A Chávez, que en 1992 atacó la casa de gobierno y dejó 500 muertos en las calles de Caracas, nada lo erotiza más que la ilusión de crear una dictadura revolucionaria a mitad de camino entre Gadaffi y Fidel Castro, pero su poder está montado sobre una base débil y variopinta en la que concurren delirantes aventureros de la izquierda furibunda, oficiales sin prestigio en el ejército y ganapanes a la búsqueda de prebendas. O sea, un gentío que es mas útil para saquear un supermercado que para montar una revolución como Lenín manda.

El próximo paso será revocar su mandato el 8 de agosto con la firma de más de 3 757 773 votos. Conocidos los trucos que es capaz de fraguar el Consejo Nacional Electoral, la oposición tendrá que excederse de esa cifra en otro millón adicional de electores para crear un colchón anti trampas. Una vez conseguido ese objetivo, se convocará a elecciones presidenciales para cubrir el periodo que resta del gobierno actual: unos dos años y medio mal contados.

Ahí la oposición tendrá que hilar fino, unirse, y aprender de la experiencia chilena contra Pinochet o de la nicaragüense contra los sandinistas. El candidato unitario para ese gobierno interino muy bien puede ser Américo Martín, Pompeyo Márquez, Tejera París o cualquier otro venezolano inteligente, conocido, prestigioso, con capacidad para la maniobra política y más allá de toda sospecha. Pero alguien con garra porque Chávez, muy probablemente, vuelva a aspirar, dado que la Constitución no lo prohíbe. Es curioso que un presidente “revocado” presente nuevamente su candidatura, pero con Chávez todo es posible. Incluso es conveniente: mientras el coronel esté pensando en hacer trampas con los votos echará a un lado su perenne tentación de hacer trampas con las balas.

Junio 5, 2004

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