Doce preguntas para enfrentar la crisis
Carlos Alberto Montaner
¿Qué va a pasar con esa inyección
de casi 800,000 millones en la economía norteamericana?
No va a funcionar. Esa masa enorme
de dólares generará inflación. La economía de Estados Unidos se está
latinoamericanizando.
¿Pero eso va a crear empleos o no?
Va a crear muchos puestos de
trabajo artificialmente. Hace varias décadas el gran economista Henry
Hazlitt puso un ejemplo magnífico: ¿por qué no rompemos todas las ventanas
de cristal y súbitamente millones de personas serán necesarias para fabricar
los cristales e instalarlos. La economía crece espontáneamente cuando las
empresas descubren y satisfacen una necesidad real del mercado, generan
beneficios e invierten parte de esas ganancias.
Entonces, ¿hay puestos de trabajo
buenos y malos?
Claro. A Milton Friedman, durante
una visita a China le enseñaron una enorme represa en la que miles de
trabajadores excavaban utilizando palas. Friedman preguntó por qué no usaban
unas excavadoras mecánicas que harían el trabajo mejor y más rápidamente. Le
respondieron que hacía falta darle empleos a mucha gente. Friedman sonrío
irónicamente y les dijo: “en ese caso, ¿por qué no utilizan cucharas en vez
de palas y van a necesitar a muchos más trabajadores?”. El objetivo racional
de cualquier actividad económica sana es hacer lo más posible con la menor
cantidad de recursos posibles y en el tiempo más corto posible.
¿Pero, no fue aumentar el gasto
público lo que hizo Roosevelt con el New Deal?
Sí, y fue un desastre. En 1941,
cuando Estados Unidos entra en la Segunda Guerra, todavía no se había
superado la depresión de 1929.
Entonces, ¿fue la guerra el evento
que salvó la economía norteamericana?
Tampoco. Ésa es una superstición
muy extendida, los países europeos que no participaron en la guerra, como
Suecia y Suiza, crecieron más que Estados Unidos en esos años. Lo que
sucedió a partir de 1941 es que la economía norteamericana había tocado
fondo y comenzó a crecer. Luego, cuando terminó la guerra, con el Primer
Mundo semidestruido, Estados Unidos generaba la mitad de cuanto se producía
en el planeta. Las guerras arruinan a los países, como se comprobó en Corea,
Vietnam y hoy se demuestra en Afganistán e Irak.
¿Qué originó la actual crisis?
Lo que origina todas las crisis,
incluso a un nivel personal: que Estados Unidos gastaba más de lo que
producía. Concretamente, gastaba un 106 por ciento de lo producido.
¿Pero no le dice el gobierno a la
sociedad que siga gastando?
Así es, pero como la gente es más
prudente que el gobierno, calibra bien sus gastos y comienza a ahorrar para
enfrentarse a un periodo de recesión.
¿Cuánto va a durar la crisis?
De acuerdo con Steven Persletein,
que ganó un Pulitzer por predecir exactamente el desastre que venía, la
crisis financiera durará todo el 2009 y la económica, en general, una vez
que se restaure las líneas de crédito, unos dos años más, pero nadie sabe.
¿La responsabilidad mayor es de
los bancos y las instituciones financieras que dieron absurdas condiciones
crediticias?
En gran medida, y del gobierno que
las forzó a dar créditos porque parecía muy bueno que todo el mundo tuviera
una casa, aunque no contara con recursos para pagarla.
¿Se debe castigar a los bancos?
Naturalmente. Las empresas y las
personas deben pagar por sus errores. Hay que dejar que el mercado sancione
a quienes hicieron mal su trabajo. Esa es la forma en que el sistema se
purga y se perfecciona. No es una función del Estado salvar a una empresa
que ha perdido el favor de los consumidores.
¿Respalda, entonces, en la
nacionalización de los bancos quebrados?
Sí, los bancos en quiebra deben
ser provisionalmente absorbidos por el Estado, aunque los accionistas
pierdan sus inversiones, y, una vez reflotados, deben volver a privatizarse
con nuevos accionistas. Esto fue lo que se hizo en Suecia en los años
noventa ante una crisis similar.
¿Se puede agravar la crisis?
Claro que se puede. Como pasó en
los años treinta, puede volver una ola suicida de proteccionismo. Cuando el
vicepresidente Joe Biden habla de “Buy American” y estimula ese nacionalismo
económico está predicando un disparate. Las sociedades se enriquecen
ampliando el comercio libre, no restringiéndolo. Además, es un acto
contrario a la libertad del consumidor.
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