Les dolía la cabeza y les amputaron las piernas
Carlos Alberto Montaner
La mayor parte de las encuestas
indican que el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN)
salvadoreño ganará las próximas elecciones del 15 de marzo. El FMLN está
totalmente controlado por los comunistas, como han explicado repetidas veces
algunos de sus ex dirigentes más importantes, los hoy socialdemócratas
Facundo Guardado y Joaquín Villalobos, curtidos comandantes de la lucha
guerrillera de los años ochenta. Originalmente, se trataba de una
supraorganización insurreccional en la que coincidían varias tendencias de
izquierda, pero se fue imponiendo de forma implacable la línea más dura
hasta anular o expulsar de su seno a quienes no suscribieran la visión de la
sociedad, las tesis ideológicas y las tácticas políticas más ortodoxas.
Creo que es la primera vez en la historia de América Latina que una
agrupación francamente comunista va a alcanzar la presidencia mediante unas
elecciones democráticas. Es verdad que lleva como candidato a un político
independiente, el periodista Mauricio Funes, un hombre hábil y elocuente,
pero no es menos cierto que éste va escoltado por un vice, Salvador Sánchez
Cerén, y por una bancada parlamentaria, que responden totalmente al FMLN. No
hay, pues, espacio para la duda: si el FMLN gana las elecciones, como es
probable que ocurra, son los comunistas los que habrán llegado al poder, y
tratarán de hacer lo que ya anunciara José Luis Merino, teórico del grupo,
en una cándida entrevista: ``No. Nosotros no somos alternancia, somos
alternativa. Es llegar al poder, conquistar a la nación entera y que esa
forma de gobierno no cambie. Por supuesto no con las bayonetas, ni con
persecución. Hay ejemplos, como Venezuela, que es nuestro modelo''.
El FMLN, pues, a juzgar por las declaraciones de Merino, está interesado en
gobernar para sumarse a la comparsa del ''socialismo del siglo XXI''
orquestada por Hugo Chávez, hoy por hoy la mayor cantidad de revolución
comunista que permite la realidad vigente. ¿Qué significa eso en la
práctica? Significa desmantelar las instituciones republicanas que dividen
la autoridad en poderes que se contrapesan y equilibran, potenciar a un
caudillo con legitimidad constitucional para eternizarse en la presidencia,
aumentar tremendamente el perímetro de la actividad económica del Estado,
adversar agriamente a Estados Unidos, aliarse a Irán y a los radicales
palestinos en la construcción de un agresivo circuito político
internacional, y construir grandes redes de apoyo popular mediante el
fomento del asistencialismo clientelista, sin tener en cuenta el carácter
inflacionario de esa medida demagógica y la destrucción del aparato
productivo que conlleva.
Lo curioso es que la inmensa mayoría de los electores salvadoreños que
votarán al FMLN lo harán por otras razones totalmente diferentes: quieren
más puestos de trabajo, mejor remuneración, precios más bajos y un control
efectivo de esa terrible violencia callejera que ha convertido a El Salvador
en uno de los países con mayor índice de criminalidad en el mundo. Es decir,
casi todos los votantes del FMLN desean mejorar sus condiciones de vida y
perfeccionar el sistema de libertades en el que habitan, pero van a sufragar
en beneficio de un partido interesado en cambiar el sistema y en hacer una
revolución que marche en una dirección distinta a la que ellos desean,
transacción política que es el equivalente a acudir a un médico para que nos
quite un dolor de cabeza, pero para ello seleccionamos a un cirujano
convencido de que los males del cuerpo se alivian amputándoles las piernas a
los enfermos.
Marzo 1, 2009
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