(Esta carta fue enviada
por el autor al director de El Nuevo Herald)
Leo por Internet, en
Madrid, que se me ha incluido en un reportaje sobre un supuesto
conflicto de intereses en el que incurren periodistas locales de Miami
que trabajan en The Miami Herald, en El Nuevo Herald y, simultáneamente,
colaboran con Radio-TV Martí. Todos los que mencionan en el reportaje,
por cierto, tienen una bien ganada fama de personas honradas y serias
que jamás venderían sus plumas a nadie.
¿Por qué se ha
incluido mi nombre en esa información? Yo no vivo en Miami y no trabajo
en The Miami Herald ni en El Nuevo Herald, ni estoy sujeto a sus
regulaciones. Ni siquiera soy un freelancer de esas empresas. El
Herald, como otras sesenta publicaciones de Europa, Estados Unidos y
América Latina, entre ellas algunas estaciones de radio, le compran mi
columna a Firmas Press, la agencia que distribuye mis escritos.
Hace unos años, Radio
Martí, como cualquier otro medio de comunicación, se interesó en mi
columna y en los temas que analizaba, y me contrató para que, una vez a
la semana, por teléfono, durante 20 minutos, comentara estos asuntos
para beneficio de unos oyentes cubanos que no tienen acceso a la prensa
libre ni a la columna que reproduce el Herald. Por esos comentarios
abonarían cien dólares, que es la cantidad oficial y obligatoriamente
estipulada, casi simbólica y bastante menor, por cierto, que la cifra
que pagan algunos de los medios que reproducen los artículos. Por
supuesto, ni yo hubiera aceptado ni hubo el menor condicionamiento ni
sugerencia: yo tendría, y tengo, tanta libertad como con mi columna
semanal. Como comprenderás, contribuir a romper el bloqueo informativo
que sufren en Cuba, lejos de constituir un conflicto de intereses, es la
tarea responsable de cualquier periodista cubano que realmente ame la
libertad. Para repetir una frase de Juan Manuel Cao, más que un
conflicto de intereses, lo que existía era una ''coincidencia de
intereses''. Radio-TV Martí quiere que los cubanos se informen
libremente. Yo también. ¿Cuál es el problema?
De la manera en que
está desplegada la información, como si hubieran descubierto una oscura
trama delictiva, dan a entender que mi honestidad como escritor ha
quedado comprometida por esos comentarios que hago para el pueblo
cubano. Eso es algo tan injusto, disparatado, ofensivo y falso, como si
alguien afirmara que mis opiniones sobre las cuestiones sociales y
económicas que aparecen en El Nuevo Herald y en The Miami Herald no
deben tomarse en cuenta porque estoy vendido al gran capital y a la
banca, dado que publico (y me pagan por ello) una columna en estos
periódicos, y, a veces, en The Wall Street Journal, empresas que
cotizan en la bolsa de New York.
Te ruego que
reproduzcas esta carta, primero, porque les debo una explicación a mis
lectores, y, segundo, porque están en juego mi respetabilidad y
credibilidad, que es la esencia de esta profesión a la que tú y yo hemos
dedicado nuestras vidas.
Carlos Alberto Montaner
Madrid, España